Como mencionamos en la última entrada, recibimos una novela que dice ser una “relectura de Kafka en clave de la política actual argentina”. Se llama, sugestivamente, El proceso (otra vuelta).
Para que Usted, lector, pueda darse una idea de por qué la novela dice aquello de sí misma, citamos un párrafo de la página 183:
«Era un caballero bajo y vivaz, un fabricante al que Kirchner conocía bien. Se lamentó de haber interrumpido a Kirchner en un trabajo importante y Kirchner, por su parte, se lamentó de haber hecho esperar tanto tiempo al fabricante. Pero esta lamentación la pronunció de una forma mecánica y con una entonación casi falsa, de tal manera que el fabricante, si no hubiera estado del todo preocupado por el asunto de trabajo, habría tenido que notarlo. En vez de eso, sacó rápidamente cuentas y gráficos de todos los bolsillos, los extendió ante Kirchner, explicó algunas cantidades, corrigió un pequeño error de cálculo que le había llamado la atención incluso con este recorrido fugaz, recordó a Kirchner un negocio semejante que había ultimado con él hacía aproximadamente un año, mencionó de pasada que esta vez otro banco se interesaba por el negocio aún a costa de los mayores sacrificios, y por fin enmudeció para conocer entonces la opinión de Kirchner. De hecho, también al principio, Kirchner había seguido bien las palabras del fabricante, la idea del importante negocio también lo había fascinado, sólo que por desgracia no a la larga, pronto dejó de escuchar, luego, aún durante un ratito, había asentido con la cabeza a las fuertes exclamaciones del fabricante, pero finalmente también dejó de hacer esto y se limitó a contemplar la cabeza calva, inclinada sobre los papeles, y a preguntar cuándo el fabricante reconocería por fin que todas sus palabras eran inútiles.»
El crítico literario y Gerente de Marketing de NQSTB, Iñaki Igurren Correas, afirma que se trata de “una gran novela que dará que hablar” y no duda en llamarla “el mejor ensayo ficcional político sobre la relación entre los funcionarios de Estado y los agentes económicos y de colocaciones”.
Por su parte, el crítico uruguayo y copulista Juan Perlo Battaglia no opina lo mismo: si bien admite que es una “gran novela”, sostiene que la misma camina sobre un límite tan delgado entre “una revolución literaria desarticuladora de todas las convenciones que sostienen a nuestro sistema literario”, y un simple “chiste interno”, que está condenada a pasar desapercibida.
Asimismo, Atilio Zamboni, postula en cambio que “se trata de una avivada”.
El debate queda abierto.

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