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Borgismo: ¿de Borg o de Borges?

Terribles consecuencias diplomáticas podría acarrear para la Argentina un conflicto confesional que mantiene enfrentadas a la comunidad trekky local (desprendimiento de la organización interestelar de fieles nucleados en torno a Star Trek) y a la comunidad viuda de Borges. La trifulca se debe a la coincidencia que vino a cruzar dos directrices confesionales en una misma palabra: el borgismo, reivindicado doblemente como culto a Borges y como culto Borg (pueblo un tanto imperialista inclinado a absorber toda civilización con la que se topa, al grito de “somos los borg, prepárense para ser asimilados, la resistencia es fútil”).
En estos momentos, la Dirección General del Registro Nacional de Cultos analiza a la vez dos propuestas para reconocer el borgismo como culto lícito en el territorio nacional.
La decisión se viene posponiendo desde 2006, cuando, inspirada por el clima de celebración de la muerte del otrora escritor argentino Jorge Luis Borges, una comisión de notables consideró que “para Borges no alcanza la canonización, es preciso erigirle una religión propia”, y empezó a preparar los papeles para presentar en la mesa de entradas de la DGRNC.
La noticia se filtró, y alertados los trekkies residentes en la Argentina apuraron el armado de una presentación simultánea en la DGRNC, donde reclamaban el reconocimiento local del borgismo como culto interestelar borg.
El episodio, según relatan off the record fuentes anónimas, habría sido digno de subirse a youtube, si no fuera por la kodamafobia del medio local: la comisión de notables y la comisión de trekkies, con sus respectivos y llamativos atavíos, pisándose los talones desde la entrada carpeta en mano y peleando carrera en el mostrador por ganar el término “borgismo” para su causa.
Sucedió lo inimaginable: dos empleadas corearon a la vez “el que sigue”, y las presentaciones fueron entregadas simultáneamente. Ahí nomás el tradicional criterio burocrático de prioridad por orden de llegada perdió validez.
Desde entonces la querella por el borgismo lleva dos años sin resolución, durante los cuales se han presentado pruebas de fe diversas, así como ataques a las costumbres barbáricas del culto adverso. Mientras los borgistas de Borges afirman que los borgistas de Borg sacrifican monos en la fiesta religiosa en que celebran el fracaso de la remake de El planeta de los simios, los borgistas de Borg señalan a las filas enemigas como responsables de la deforestación y la contaminación de las papeleras que abastecen a cientos de miles de monográficos becarios en el mundo. Y si bien los borgistas de Borges cuentan con una serie de evangelios para interpretar ad infinitum, hay que reconocer que el de los trekkies es un culto mucho más colorido y extendido territorialmente, que cuenta además con el aval de la industria cinematográfica hollywoodense1.
Por lo visto, la Dirección General del Registro Nacional de Cultos se encuentra en un brete del que no saldrá fácilmente.
 

1. Algunos pensadores intentan llevar adelante un proceso de síntesis que lime asperezas y permita hacer uso común del término: véase al respecto la contribución de Alan Pauls.

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