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Consejo LXXVIII para el buen escritor

En la gran familia que es el mundo, el mercado es tu mamá y la literatura, tu tía. Mejor ni preguntes quién es tu padre.

NQSTB diversifica mercados

Como es sabido, nadie vive con un solo trabajo, así como tampoco ninguna empresa transnacional puede darse el lujo de siquiera sobrevivir con una sola sede, ni con la producción y comercialización de un solo rubro.

Es por esto que un par de integrantes de No Quiero Ser Tu Beto, en un arranque de realismo recalcitrante, desde hace rato acumulan ocupaciones -a la sazón, «artísticas»-, que encima dicen integrar en un solo show. Se trata de los famosos conciertos de voz hablada o bien composiciones para voz hablada o si no: chapuzas en voz alta para varios al mismo tiempo.

El asunto es que a 5 años del mundialmente ignorado Primer Concierto de voz hablada, a 4 del Concierto de Salón, y tras otros tantos años de un intensamente errático pero sostenido trabajo creativo, estos mencionados «artistas» presentan un nuevo repertorio compuesto de 6 temas, 5 voces, 4 sillas, 3 banquetas, 2 interludios y 1 atril.

Los intérpretes son María José Bordón, Ximena Espeche, Bruno Olub, Mariana Varone y Gabriel Yeannoteguy.

Harán este «Segundo Concierto de Voz Hablada» todos los miércoles de noviembre a las 20.30 hs en Mantis Club (Pringles 753).
La entrada es de 8 pé.

También insisten con que se puede escuchar el audio del Primer Concierto de voz hablada acá.

Por supuesto, lo/nos recomendamos.

Estamos leyendo VII

Yeannoteguy, intrigado por el comentario de Iñaki Igurren Correas sobre la extraordinaria suba en la cotización del Cohen, está abordando la gorda novela de 726 páginas «Donde yo no estaba» del reiterado autor. Va exactamente por la página 52, donde el hijo del narrador, hablando sobre la Música Realista, dice: “Eso es porque hay una conjura para ocultar los temas más alegres; o a lo mejor porque todavía no escuchaste la canción que representa a un hombre comiéndose una salchicha”.

Espeche saborea el «Inventamos o erramos» de Simón Rodríguez, sin poder decidirse aún por ninguna de las dos opciones.

Blei lamenta haber perdido el libro que estaba leyendo -un largo ensayo sobre literatura contemporánea- del cual sólo había alcanzado a leer las primeras páginas. Dice no recordar el título ni el autor, aunque acota: «me acuerdo solamente de una palabra que se repetía como una letanía soporífera: parricidio». Es decir, no leerá nada hasta nuevo aviso.

Igurren Correas escudriña el Suplemento Ñ calculadora en mano, anotando cifras y ecuaciones incomprensibles a los ojos de legos como el resto del equipo de NQSTB.

Pires está medio hipocondríaca, así que lee y relee los prospectos de todo su botiquín buscando aquello que la sane de ese “algo” que no sabe qué es.

Es preciso agregar que nadie le dio más bola a los papeles del geólogo.

Y Usted, lector, ¿qué está leyendo?

La bolsa de literatura. Cotización del Shakespeare en el WoLM.

Nuestro Gerente de Marketing, Protocolo y Ceremonial, Iñaki Igurren Correas, nos informa desde la ciudad de Polóster (Holanda) algunos valores de las cotizaciones del Mercado Literario Mundial al cierre del viernes 14 de octubre del corriente año.
 
WoLM (World Literature Market)
Unidad de Cambio Internacional = 1 Shakespeare
 
Unidades de Cambio Nacionales
ALEMANIA: Grass = 0,002 Shakespeares
ARGENTINA: Borges = 0,37 Shakespeares
CUBA: Martí = 0,22 Shakespeares
ESPAÑA: Cervantes = 0,91 Shakespeares
ESTADOS UNIDOS: Whitman  = 0,23 Shakespeares
GRAN BRETAÑA: Shakespeare = 1 Shakespeare
PORTUGAL: Saramago = 0,16 Shakespeares
FRANCIA: Proust = 0,25 Shakespeares
URUGUAY: Onetti = 0,13 Shakespeares
 
Bolsa de Lisboa
1 Pessoa = 2,65 Saramagos
1 Eça de Queiroz = (fuera de circulación)
 
Bolsa de Madrid
1 Marsé = 0,21 Cervantes
1 Pérez Galdós = 0,15 Cervantes
1 Quevedo = 0,89 Cervantes
1 Lope de Vega = 1,23 Cervantes
 
Bolsa de Guantánamo
1 Carpentier = 0,97 Martís
1 Lezama Lima = 2 Martís
1 Cabrera Infante = 2,31 Martís
1 Piñera = 11 Martís

Bolsa de Buenos Aires
1 Arlt = 0,92 Borges
1 Bulrich = 0,12 Borges
1 Cohen = 3,02 Borges
1 Cortázar = 2,34 Borges
1 Pauls = 0,59 Borges
1 Macedonio = 0,78 Borges
1 Pabloramos = 0,88 Borges
1 Sábato = 2,13 Borges
1 Sarmiento = 3,03 Borges
 
Bolsa de Frankfurt
1 Goethe = 100 Grass
1 Nietszche = 231,50 Grass
1 Marx = 150 Grass
1 Enszensberger = 8,30 Grass
 
Bolsa de Nueva York
1 Hemingway = 4,35 Whitmans
1 Vonnegut = 1 Whitman
1 Bradbury = 0,47 Whitmans
1 Salinger = 3.98 Whitmans
1 Twain = 4,03 Whitmans
1 cummings = 3,39 Whitmans
1 Auster = 7,25 Whitmans
1 Carver = 5,89 Whitmans
 
Bolsa de Montevideo
1 Lautreamont = 2 Onettis
1 Quiroga = 0,62 Onettis
1 Galeano = 1 Onetti
1 Di Giorgio = 0,54 Onettis
1 Benedetti = 1 Onetti

Bolsa de París
1 Flaubert = 0,94 Prousts
1 Bianciotti = 354 Prousts
1 Rimbaud = 0,87 Prousts
1 Baudelaire = 0,92 Prousts
1 Yourcenar = 0,23 Prousts
1 Verne = 0,22 Prousts
1 Sartre = 0,68 Prousts

A pesar de ser un Cabeza de Márketin, Iñaki opina que el Imperialismo Anglosajón domina el Mercado Literario y propone dividir el mundo en mercados regionales plurilingüísticos que puedan -liberándose de la presión de las diferentes multinacionales editoriales norteamericanas, inglesas y colombianas, junto a sus correspondientes universidades y otros agentes de prensa y difusión- crear su propia tabla de cotizaciones que revalorice las industrias literarias menos desarrolladas.
También sugiere que en un hipotético MercoSurLiterario la moneda de cambio sea 1 Borges.
Explica la sorpresiva subida del Cohen -equilibrada con una mínima baja en el Sábato y el Cortázar-, a partir de la aparición de sus libros con una faja amarilla en la que se puede leer “El mejor escritor argentino contemporáneo”, y alerta sobre los peligros de “la burbuja financiero-literaria”.
Promete un análisis pormenorizado de las extraordinarias alzas y caídas en el Mercado Alemán, y la inexplicable suba del Lope de Vega.

La bolsa de valores literarios (Horacio Quiroga)

Desde hace mucho tiempo atrás hemos pensado en la utilidad que a las bellas letras reportaría la Bolsa de Valores Literarios. Personas bien informadas nos aseguran que su instauración es un hecho en este año que comienza. No podemos sino congratularnos de un tal acontecimiento, que iniciará una nueva era en nuestro mundo de arte.
Las crecientes necesidades, en efecto, de diarios, revistas y casas editoras; las aún más crecientes necesidades de nuestros escritores; las viejas e ineludibles leyes de la oferta y la demanda, propician urgentemente esta institución, cuyos favores saltan a los ojos de los más ciegos.
Bien sabido es cuán duras y escabrosas, cuán lentas, difíciles y reticentes se tornan las relaciones entre los directores de revistas y los hombres de letras, apenas se toca el tema de retribución, como se estila en algunos órganos, o simplemente pago, como se estila en otros.
Ambas palabras expresan lo mismo, por decoroso y halagador que sea para los artistas el matiz que las distingue. Hay escritores de genio vivo, fantasía exagerada y orgullo manifiesto desde el instante de pisar la dirección. A éstos se les paga. Y como aquellos, bien o mal, según desde el punto de vista que se mire.
Los directores, simples mortales a su vez, poseen ideas fantásticas o bonachonas sobre sus clientes. De aquí que las relaciones entre unos y otros, fatalmente económicas, se desenvuelvan en un ambiente malsano para las actividades del arte.
La Bolsa de Valores Literarios, que preocupa nuestra atención, suprimiría este y otros inconvenientes del actual mercado.
Mercado… Pasemos la palabra. Hay en efecto en estas artísticas transacciones un aspecto pobre y vulgar de permuta, un neto y concienzudo intercambio de valores, que afirma la expresión apuntada.
Rosas por dinero… Poemas por deleznables billetes de banco… ¡Ay! El trueque no es menos forzoso ni menos urgente por lo común. Ciertos escritores, es verdad –muy pocos-, gozan ante la vida diaria de tales privilegios que ignoran estas pueriles necesidades. La torre de marfil no es un mito, aunque el material de la torre varíe…
Pero para el resto de los hombres de letras, los comprendidos en el nombre genérico colaborador, la palabra mercado no ofrece otra sorpresa que la ya desvanecida del primer ensueño de marfil.
Comprendido, pues, nuestro pensamiento, proponemos a los escritores del país la creación de un mercado oficial de la literatura, de acuerdo a las siguientes bases:

1º Créase la Bolsa de Valores Literarios, con el objeto de facilitar la colocación de los productos artísticos en venta.
2º La Bolsa es el único mercado literario. Ella exclusivamente cotiza los artículos poéticos y prosaicos del ingenio nacional, y a ella deben acudir los editores y directores para adquirir los derechos de publicación e inserción.
3º La Bolsa cotiza los Valores una vez por semana.

Saltan a la vista las incalculables ventajas de este sistema. No habrá ya colaboradores altivos ni directores bonachones. Las redacciones quedarán desiertas, y los hombres de letras no se verán forzados a sonreír sino cuando mediten temas humorísticos.
Cada autor apreciará, el día de la cotización, le valor exacto de su trabajo; esto le proporcionará goces inefables.
Podrá contemplar, desde su butaca de la Bolsa, el ceño fruncido de los directores de revistas disputándose sus poemas a golpes de billetes de banco, con el infierno dentro del alma.
Gozará del divino deleite de ver depreciados y por el suelo los valores del poeta rival.
Llegará por primera vez en su vida con el pecho alto a casa de su novia, donde una voz emocionada leerá en las cotizaciones literarias del periódico:
“Valores X –Primera rueda, hasta las 16,45: $50 el poema. Segunda rueda: $175.”
Delicias como ésta, pocas conocemos.
Las cotizaciones tendrán lugar, como hemos dicho, una vez por semana. Podrá haber, naturalmente, corredores de Bolsa que pregonarán los valores de su preferencia, y otros corredores que comprarán por cuenta de las empresas. Y esto, con las voces súbitas y airadas, particulares de las Bolsas de Comercio y los de menor cuantía. Pero los escritores animosos –casi todos- serán siempre quienes pregonen directamente sus trabajos, al tenor del siguiente reclamo:
-Vendo “Hugo” (supongamos).  ¡“Hugo”, último poema!
-¿Cuánto?
-Treinta pesos.
-Compro.
La demanda de ciertos valores sobrepasará a su oferta. Algunas novelas cortas se venderán a un precio superior en dos y tres veces a aquel en que fue ofrecido, y por otras no habrá quien dé cinco pesos. Estas alternativas constituirán, como bien se comprende, la delicia de los escritores.
Recordando, pues, que los trabajos literarios serán casi siempre ofrecidos directamente por sus autores, cabe admirar la trascendencia y el “chic” de estas cotizaciones semanales, que fijarán inconcusamente el valer, el valor y la renta cerebral de nuestros hombres de letras.
La entrada a la Bolsa será libre.
Los profanos podrán asistir a ella, e igualmente las madres y hermanitas de los escritores, para quienes se reservarán asientos de preferencia.
Puede asimismo organizarse un Mercado a Término, reservado naturalmente a los novelistas largos, tomando por base las “obras en preparación” que propician generalmente la primera página de las novelas. Los autores, con la agresiva voz peculiar en estos casos gritarán:
-¡Novela, vendo! ¡A entregar en octubre!
-¿Título?
-¡No lo tiene todavía!
-¿Páginas?
-¡Trescientas noventa!
Con lo cual, los editores proseguirán hablando entre ellos como si fueran sordos de nacimiento.
Infinitos son los sectores hábiles de una Bolsa como la que nos ocupa. Creemos haber enunciado algunos, y no de los menos útiles. Mencionaremos, sin embargo, antes de concluir este esbozo, uno de los fenómenos posibles, que, por caracterizar a las Bolsas de Finanzas, no podemos dejar en el olvido: el crack.
Los cracks literarios tendrán lugar cuando los valores de un novelista, un poeta, caigan por el suelo sin causa ostensible que la haga prever. No contamos así los casos de crack editorial en la Bolsa a Término, por defunción de un autor que había vendido magníficamente sus diez o doce novelas en preparación pregonadas en su último libro. Ni tampoco el otro crack, eventual y contagioso a la par, que sobreviene cuando un autor es acusado de plagio.
El crack a que aludimos, el crack eminentemente literario, se produce cuando un autor en baja compra a la sordina sus propios valores para levantarlos.
El efecto se adivina con una simple ojeada a las cotizaciones del día:
“Valores X. –Hasta la última rueda de ayer: $27.90 por cuento. Primera rueda de hoy $200. Última rueda: ¡$450!”
Ante la tremenda angustia de ver adquiridos por una empresa rival los valores X, los editores compran. Compran cuantos relatos del autor se lanzan al mercado. Y evitado el pánico, respiran por fin.
Pero el pánico recibe otro nombre cuando los famosos cuentos aparecen desnudillos en letra impresa a lucir su altísima cotización. Dios los perdone. Son los mismos cuentos de antes, las mismas novelitas a $27,90…
Las consecuencias se adivinan también, como adivinamos el efecto.
Durante meses y meses, toda vez que un autor –el más serio, el más grave, respetado y respetable de nuestros escritores- ofrezca su poema, cuento o novela, los editores, sentados en fila, tan serios como aquél, responderán, mirándolo fija e imperturbablemente:
Pesos 27,90…

HQ: Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937. Narrador pseudo uruguayo devenido argentino y suicida. Se lo considera antecedente decimonónico en el conflicto ambiental con el Uruguay.

Consejo LXXVIII para el buen escritor

Publicar en papel blanqueado puede afear tu perfil ecológicamente correcto.

Estamos leyendo VI

Igurren Correas gasta sus pupilas en gacetillas electrónicas de novedades editoriales avant garde y celulares de espesor infinitesimal.

Por su parte, Espeche y Yeannoteguy fijan las suyas en sendos anónimos deslizados bajo sus puertas separada y simultáneamente. La inscripción los inquieta, pero rápidamente vuelven a concentrarse en la revisión de los papeles que el geólogo Rodríguez les enviara días atrás.

John Pearl Battaglia relee el Martín Fierro y cuida el asado mientras aguarda al resto de los Battaglia, convocados horas antes a reunión urgente del clan.

Pires dos Barros ronca bajo un ejemplar polvoriento de La razón de mi vida, y en su sueño es perseguida por poetas robots que atronan sus oídos con extrañas rimas.

Atilio Zamboni, en cambio, desayuna en un hotel de Bangkok y en un rato leerá el diario.

Y Usted, lector, ¿qué está leyendo?

Efectos de la hibernación y las alergias en publicaciones periódicas.

Expertos en climatología y comportamiento animal reunidos en el club Aladelta del Sur acaban de hacer pública una serie de estudios de interés internacional a los que se encuentran abocados. Entre ellos, destaca un trabajo sobre el devenir de las apariciones de NQSTB en sus distintas fases -otrora hoja de papel, luego libro y actualmente web-.

Alertados por la LiPA (Literary Peish Asocieiyon: ente abocado a la fiscalización de las páginas literarias mundiales) respecto a irregularidades en la periodicidad de la publicación antes mencionada, el equipo Aladelta solicitó una beca para iniciar un estudio que diera con las razones sistémicas de esta asistematicidad. Si bien aún no lo logran, en la reunión del último domingo, después del asado, arribaron a una hipótesis a presentar en el próximo Informe de Avance becario; a saber: el cambio climático y la hibernación pudieron incidir.

Los científicos iniciarían el trabajo con un prólogo dedicado al estado de la cuestión, donde darían cuenta de los modos en que el clima afecta a las conductas animales, extendiéndose sobre el área de la historia de la edición, para luego dedicarse a establecer la evidente relación entre cambio climático y alteraciones publicativas humanas.

Arribarían entonces al análisis de un caso, que consideran de dificultoso abordaje, en tanto su irregularidad parece no ceñirse a plan alguno, así como tampoco su afán de reincidencia. En este punto, declararán su preferencia por el análisis de la novedad, y para no incurrir en el farragoso ejercicio de revisar el historial completo y las curvas climáticas correlativas, se centrarían en las últimas semanas de actividad en www.noquierosertubeto.com.ar.

Es allí donde podrían desplegar la hipótesis a que alude el título. NQSTB estaría sujeto a conductas de hibernación alteradas por el cambio climático, y vinculadas a las alergias (que, lejos de manifestarse acotadamente como antaño en otoño y primavera, se han extendido por todo el almanaque), y a los infructuosos intentos de controlarlas mediante soporíferos antihistamínicos y otras drogas como la loratadina.

Rodolfo Quantreau, el biólogo del equipo, concluye: “Así, la tendencia en NQSTB de sucumbir cada tanto a la tentación avefenixiana de caer y reincorporarse aparece, a los irrefutables ojos de la ciencia, como biológicamente determinada por su complexión genética y su alta sensibilidad a las alteraciones climáticas”.

MISTERIO NACIONAL: La hipótesis del geólogo

J. B. Rodríguez, geólogo del Instituto Nacional de Geocronología Isotópica (INGEIS) y ex-amigo de John Pearl Battaglia, envió a nuestra redacción un comunicado, motivado en parte por la herida a su orgullo cientificista ante la acusación de juicio “inmotivado” que oportunamente le dirigieran los Battaglia. Su escrito ahonda en el misterio desatado por John Pearl  y contesta a la vez con cierta indignación al vacío teórico que le hiciera el clan crítico Battaglia hace apenas una semana (ver aquí).
Por su parte, No Quiero Ser Tu Beto, siempre fiel a sus ideales de libertad de expresión y derecho a réplica, reproduce dicho comunicado más o menos desde la mitad en adelante:
 
«(…) Esto de las dataciones “acronológicas” de versos octosílabos que balbucean fragmentos incomprensibles, patrioteros y peronistas, no es nuevo. De hecho, desde 1984 vengo obteniendo resultados de este tipo.
Decenas de literatos e historiadores han acudido a mí para conocer la edad de los más diversos papeles, sobre los cuales casi siempre se hallan escritos 6 versos (o 4 las más raras veces).
Al principio, siempre la rutina era más o menos la misma:

-Hola, vengo con un incunable, necesito saber si es posta posta del siglo XVII o me metieron la mula.
(Varios venían con libros robados de la Biblioteca Nacional -obtenidos por el personal de planta, claro-.)
-A ver.
-Curiosamente, algún gracioso escribió esto en una hoja en blanco.
 
El zopenco historiador o coleccionista y/o arribista me instaba a que utilizara un fragmento de esa hoja en blanco para los análisis. Generalmente la arrancaba él mismo.
-Total, está escrita, queda mal.
Yo estudiaba también la tinta por separado, porque desde la primera vez me resultó sospechosa (demasiado impregnada al papel, como si brotara desde su interior). El resultado, siempre el mismo: la tinta era tanto o más vieja que el papel.

-Sí, le metieron la mula. El libro no es del siglo XV, tiene 1300 años, y además estos versitos fueron escritos 500 años antes.
-Váyase a la mierda.
 
Después empezaron a venir con libros nuevos, pero igual querían un análisis de carbono 14. Ahora pienso que algunos se lo comentaron entre ellos y se armó una especie de joda (”te dice cualquier cosa, está chiflado, vas a ver, es un plato”). 133 libros ensayé. De esos, 45 tenían esta clase de versos -según los literatos e historiadores- “sin sentido”. Los copié y los archivé. John Pearl fue el primero en reaccionar de otra manera frente a los resultados de las dataciones. Eso me impulsó a confiar en él en un primer momento. Pero con su accionar posterior, corporativista, con su familia de críticos [se refiere a los Battaglia], me hizo comprender que estaba frente a lo mismo de siempre: un ignorante Licenciado en Jerga.
Estos ya 48 hallazgos han resultado para mí una evidencia suficiente de que estamos frente a algo que de tan conocido, nos resulta desconocido: los vestigios de un largo poema épico trascendental del pueblo peronista. Y lo de “trascendental” debe entenderse en sentido rotundamente lato, ya que tal poema trasciende el tiempo y el espacio.
Según mis análisis los versos corresponden a distintas composiciones, las cuales, recurriendo a lo poco que sé de épica, me atrevo a llamar “Cantos”.
No informé a los Battaglia sobre el resto de los versos “acronológicos”, hasta hoy, que lo estoy dando a conocer al mundo todo, para que comprendan que se trata de un saber que, así como no tiene lugar ni tiempo, tampoco tiene ni tendrá dueño.
Les pido a los señores de NQSTB me conecten con algún letrado digno de confianza que me ayude a emprender la titánica tarea de reconstrucción de estos Cantos.
Los Battaglia serán también bienvenidos siempre y cuando cejen en su intento de explicar este fenómeno
desde el punto de vista que ellos, erróneamente, consideran “científico” y que no es más que ciencia ficción berreta.»
 
Hasta aquí, el comunicado.
El equipo en pleno de NQSTB, compenetrado con las más diversas tareas investigativas e impulsado –a instancias de Iñaki Igurren Correas- por el afán de primerísima novedad, se compromete con sus lectores a ser escenario del estreno mundial de los inminentes Cantos Peronistas anunciados por el geólogo.
Queda abierta la lista de sponsors.

Consejo LXXVII para el buen escritor

Recuerda siempre las palabras de la Asociación Ornitológica a los poetas: «¡Dejen en paz a la alondra y al ruiseñor! ¿Alguna vez los escucharon? Cantan horrible.»